Mis padres me pusieron el nombre de Empar, mis amigos me conocen como Emparación, mi novio me llama mi niña. La música que escucho me llama alternativa, la ropa que llevo puesta me llama particular, mis zapatillas muestran que soy un tipo de costumbres y mis pulseras recuerdan a gente especial.
Mis dedos te dirán que soy algo manitas, mientras que las palmas de mi mano te advertirán de que últimamente no escribo mucho. Probablemente escuches el grito de mis ojos castaños que están buscando algo que no encuentran y también oigas los suspiros de mi corazón que descansa contento con todo lo que ya posee.
Mis conductas alocadas y mi estatura intentarán engañarte para que creas que tengo veintidós años (o incluso más), mientras que mis expresiones, mi forma de hablar y mis manías te recordarán que tengo diecinueve.
De muchas formas me llaman y a muchas personas yo llamo, pero ahora con curiosidad me pregunto ¿Qué nombre me guarda el destino?.
2 comentarios:
Te equivocas, tus costumbres me indican que siempre seguirás siendo una niña, MI niña =)
Me ha encantado ;)
el nombre del viento!!! Que importante es el nombre de las cosas... Yo no lo creia así.
(por cierto a ver cuando sale la segunda parte!!)
llamaté como desees. Y lo importante es que te llamen
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